Candonga fue llamada oficialmente: Estancia de “El Rosario de Santa Gertrudis”. Pero los aborígenes de la zona, Tilín y Cupil, la llamaron Candonga, cuyo significado en lengua de origen sería “Mula de tiro o Mula cansada”

En realidad, en lo fundacional, esta historia compiló etnias y razas diversas: Los aborígenes oriundos de la zona, constituían pequeñas comunidades con asentamientos cuyas viviendas eran “casas pozos” en las laderas montañosas y próximas a los valles de cultivos, con morteros de piedra comunitarios, donde se destacaban los caciques Tilín y Cupil; los jesuitas con su fe evangelizadora y pragmatismo conocido, aplicando progresos que les eran propios de su cultura, y finalmente los esclavos de piel negra provenientes de Europa.

 
  De viaje por CADONGA


Esta amalgama de hombres y mujeres constituyó el inicio de una historia propia que toma características particulares con la expulsión de los jesuitas de América en el año 1767. Don José Moyano Oscariz, fue quien compró las tierras y quizás, quien comenzó a develar el misterio.

Construyó la Capilla de Candonga hacia 1730. Esta famosa reliquia colonial es uno de los Monumentos Históricos de esta Córdoba de tonada cadenciosa y coloquial. Fueron manos y corazones aborígenes los que permitieron que esta reliquia se hiciera realidad.

Don José realizó notables mejoras, entre las que se destacan las plantaciones de frutales con exóticos nombres que daban a cada sector de la huerta su propia personalidad: la huerta "De las casas" con higueras, cepas y parras; la "San Antonio" con viñas, duraznos, manzanos, peras, guindos y membrillos; la "De los criados quita pesares" con guindos e higueras y la huerta "San Juan" con pilares de piedra y cal para la viña.

Hasta hoy, son muchos los que han hallado en Candonga un lugar para arrojar su pesada mochila y descubrir el espacio para reencontrarse consigo mismos.

El Viejo Molino, construido con paredes de adobe y la rueda horizontal con paletas de madera, molía el grano hasta convertirlo en el trigo que luego se conservaba en el “perchel”.


Aún hoy el molino gira y trabaja como recuerdo vivo de nuestra historia, sin embargo, el ícono más reconocido es la Capilla, declarada en 1941 Monumento Histórico Nacional por decreto 90732. En diciembre de 2000 La UNESCO incluyó el camino de las estancias y la Manzana Jesuítica en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

Candonga ha crecido, pero no olvida de qué embrión es hija y nos hace llegar el eco de los artesanos aborígenes que seguramente supieron descubrir el secreto. Ellos, con su sabiduría envidiable de hombres de campo, guardan en sus ancestros un nombre: el del sector de las higueras y guindas: De los criados quitapenas.

Candonga, posta de descanso, punto de comienzo.

 


 

       
 
Paraje Candonga
EL MANZANO
Te. 0351 155 294 778